Bienvenidos a mi blog, en el intentaré plasmar ideas, noticias curiosas y historietas que suelo hacer en mi tiempo libre.

Espero sinceramente que os guste y os aporte algo en que pensar

martes, 19 de febrero de 2013

El mundo de la vida


El Mundo De La Vida:

            Nunca pensé que la vida sería un camino cerrado. Más bien todo lo contrario, creía que existían miles, millones de caminos posibles y que en cualquier momento podría cambiar de uno a otro, jugar con varios a la vez creando cruces y rotondas que me permitieran vivir como yo quisiera, disfrutar de la vida a mi manera sin barreras, sin fronteras. Claro que para entonces yo era joven, ingenuo y por supuesto, no tenía cáncer.
Hoy, miércoles 13 de Abril de 2012 me miro tristemente en el espejo metálico de un cutre cuarto de baño, habitación 135, edificio 2, sección B del hotel FeelingWell.

No os dejéis engañar por tantos números y secciones, en realidad es una compañía de hoteles apolillados y cucaracheados que, si bien tuvieron cierto prestigio en un pasado, hoy en día no valen apenas cuatro perras. Un viejo entramado hotelístico que no se ha derrumbado aún por las pequeñas contribuciones de yonquis, furcias, mafias y demás desechos sociales que decidieron que estas paredes eran de lo mejorcito para realizar sus asuntos personales.

Echo un vistazo atrás, a la habitación 135, Siendo una de las más caras que he podido encontrar en esta mierda de hotel, apenas tiene una cama individual de colchas negras como el betún, anaranjadas por pequeñas manchas que seguramente será sangre, junto a ella, un pequeño mueble bar que, tras una pequeña exploración he descubierto que solo tiene una botella de vodka a la mitad (que he vaciado a un cuarto a palo seco), una vieja caja de kitkat completamente vacía y un puñado de condones usados, de chocolate en su mayoría
Además hay un armario de madera, robusto y que no pega para nada con el papel de pared, de margaritas sobre un fondo blanco amarillento y lleno de agujeros donde se puede entrever la antigua pintura, de gris metálico.

 -Mierda barata, murmuro dejando esbozar una pequeña sonrisa, la primera de esta semana.
Me vuelvo lentamente, ante mí se alza un espejo mediano, levemente inclinado y enmarcado por algún metal barato o incluso plástico, ¿Quién sabe? En algún apartamento vecino comienzan los gritos orgásmicos de una mujer demasiado ruidosos para ser totalmente ciertos.

-Una puta, exclamo simplemente como preso de un descubrimiento totalmente inútil y estúpido.

Dentro del espejo mi reflejo mira un mundo que estoy dejando a atrás lenta y dolorosamente. Apenas me reconozco en él, unos ojos azules hundidos en las cuencas de una cara pálida, sudorosa y marchita, demasiado delgada y huesuda para parecer sano ante los demás, los labios grandes, llenos de pupas oscuras no ayudan demasiado y por si fuera poco con una calva reluciente, que deslumbra incluso a la luz de la bombilla más débil.

-La verdad es cruda, estoy hecho una puta mierda.

Tras este reconocimiento aprieto fuertemente la mano derecha, todavía escondida en el bolsillo derecho de mi sudadera de Kurt Cobain, y sujeta aquello que es tanto mi salvación como mi perdición.

- Después de todo, el aspecto ya no debería importarme demasiado, pienso, y esto me entristece enormemente… tanto que, con la mirada convertida en un mar de diamantes cristalinos observo como de las cuencas profundas de mis ojos  caen lágrimas. Hacía tiempo que no lloraba, demasiado tiempo… hacerlo ahora me hace sentir muchísimo mejor.

Mientras tanto mi mano sigue agarrando con fuerza aquello que me devolverá la capacidad a elegir de nuevo, a elegir no ser un yonqui del tratamiento anti cáncer, a elegir no estar siempre preocupado por una salud que nunca recuperaré. Aprieto aún más fuerte y me sonrío a mi reflejo marchito que,  rápidamente me devuelve la sonrisa, pícaro, lo observo mientras saco del bolsillo mi solución, el único camino que se me ha abierto frente al camino de un cáncer de próstata que nunca podré curar y que me ha arrebatado todo los demás.

-Sí, la única solución, murmuro pensativo mientras mi reflejo descubre una copia exacta de mi revólver Gamo CO2, un revólver corto y pesado con mango y cañón negros.

Observo brevemente su interior, solo una bala ocupa su lugar correspondiente para ser disparada destinada a un tiro limpio y prácticamente indoloro. Lentamente alzo el brazo…
Y mientras acerco el cañón a la parte derecha de mi cabeza miles de pensamientos cruzan mi mente.
Noto el tacto frío de este y, súbitamente, una imagen surge de todas las demás:
Los policías encontrando mi cadáver ponzoñoso, después de varios días pudriéndose (debido a que el servicio de habitaciones no debe de ser especialmente bueno y no creo que vengan en un tiempo)
Los policías encontrando mi maletín con mi carta de despedida, un simple papelote en el que he garabateado un adiós, nada sentimentaloide (nunca me han gustado esas cosas) y la munición que venía incluida y que por supuesto, no usaré.

-No lo he planificado demasiado bien, me digo mientras quito el seguro de mi arma y sin apartar los ojos de mi reflejo suspiro, decidido al fin –Por lo menos la puta ha dejado ya de follar.

Elevo la vista hasta poder percibir el brillo febril de mis ojos enfermos y comienzo a apretar el gatillo, Al momento percibo por un momento el olor a campo, a mi pueblo, el lugar donde solía pasear con mi perro y mis padres, enterrados los tres hace ya cuatro años, un olor a hierba fresca, a matorral y a aventura, olor a una vida pura, sin problemas, sin ningún temor ni lamento, a la verdadera vida que ya solo puedo recordar y… inesperadamente, sonrío, una amplia sonrisa que cubre todas mis penas y recuerdos, por fín me siento en paz.…Como si estuviera muy lejos oigo el disparo.

A lo lejos, en el horizonte comienzan a deslumbrarse los primeros rayos del nuevo día y el viento se enrosca en miles de caminos suntuosos que se entrecruzan sin ningún control.

A lo lejos el mundo sigue…como si nada hubiera pasado.

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