Aquí dejo otra historieta que he escrito en una de esas noches en las que no se puede dormir. Espero que os guste:
Te levantas a las 5:30, el despertador suena escrupulosamente a la hora exacta y instantáneamente tus ojos se abren sobresaltados y molidos por una noche de desasosiego y miedo.
La vida ya no es lo que era: 5 comidas diaria, ropa nueva y lujos disparatados han dejado un hueco en un alma en crisis, de un muerto de hambre.
Ahora, hasta una lata llena del contenedor más cercano me parece un manjar, un trapo enrredado en una valla un lindo ajuar y los lujos...bueno, los lujos simplemente han desaparecido.
Hace ya dos largos años que España cayó, los Bancos, grandes demonios con traje y corbata arrastraron con su avaricia, a un país que, si ya estaba en crisis, acabó ahogándose en la más profunda de las depresiones.
Las empresas quebraron, los bancos emigraron a lugares más seguros y los parados, almas en pena sin nada que llevarse a la boca, se levantaron arrasando y quemando todo aquello por lo que años atrás habían luchado:
Grandes mansiones, empresas, centros comerciales, autobuses...
-Lo único que se necesita para que una revolución funcione es una masa furiosa que no tenga miedo a matar.
Y todo lo demás es historia.
La histeria, los gritos empañados de los policías al ser apedredados por millones de personas
En silencio truncado por altavoces, radios y televisores.
Los muertos dispersos, aguas contaminadas, ciudades abandonadas, mendigos tumbados en mansiones de mármol...
Mi cuerpo esquelético es igual a los de todos los demás, España no fue salvada porque no había nada que salvar.
Después de la guerra llegaron banqueros, ricachones y políticos. Los llamados salvadores de los pobres, aquellos que querían ayudar a los mismos que habían saqueado sin piedad durante años.
Dígase Agencias fantasmas
Dígase construcciones inservibles o monumentos enriquecidos
Dígase ayudas mediocres.
Vinieron, pobres inocentes, y los ciudadanos hicieron aquello que cualquiera hubiera hecho, los desmenuzaron.
El país había caído y los ciudadanos habían perdido todo vestigio de inocencia. El país había sufrido la masacre de los ciudadanos y también de los policías. El país había quedado disuelto en polvo ceniciento
Y Lo único que se escuchaba mientras caía el país eran las voces de los políticos....
Aquellos que les dieron el dinero a los bancos....
Aquellos que no quisieron escuchar y que solo respondían como marionetas sonrientes:
-'No se preocupen, todo irá bien'.