Bienvenidos a mi blog, en el intentaré plasmar ideas, noticias curiosas y historietas que suelo hacer en mi tiempo libre.

Espero sinceramente que os guste y os aporte algo en que pensar

jueves, 22 de marzo de 2012

Porque vale la pena sonreír.

A los 42 años no se que camino seguir. La vida pasa veloz a mi alrededor, tan rápido que apenas puedo saborear su color, su esencia. Los días son todos iguales, monótonos, insípidos y pese a mi título académico, mi novia y mis trofeos de pesca y natación tengo la sensación de no haber vivido, de no haber pasado por este mundo como yo hubiera querido.

Los 40 es una etapa difícil, te haces viejo. O más que hacerte viejo te das cuenta de tu vejez. Todo te recuerda a ella. A tu alrededor escuchas noticias de cánceres y  ataques cardiovasculares que suelen ocurrirle a los mayores, ¿Pero que mayores? Yo ya soy uno de esos mayores, ya he dejado de lado mi condición de joven, de aristócrata de mi vida, de hecho mi vida cada vez me pertenece menos y comienza a fundirse con la muerte, me muero y me doy cuenta de mi muerte, como un horizonte en mi camino que me asusta y me hace llorar como un niño asustado por las noches.

¿Qué hago Dios mío? ¿Qué ocurre si no he vivido cómo yo quería?¿Qué ocurre si mi vida me parece ya sosa y sin sentido?¿Cómo un sueño...una ilusión?

A los 20 no pensaba en la muerte, la muerte estaba allí, era cierto, pero no pensaba en que yo pudiera morir, yo no, morirán los viejos, los que ya han malgastado o 'bien gastado' su vida...¡Yo era inmortal!. Despertar de la ilusión de los 10, los 20 e incluso de los 30 es doloroso, despertar de mi ingenua esperanza, de mi inmortalidad es tan doloroso...

Por suerte esta historia no es real...tengo todavía 17 años y toda la vida por delante, pero estoy tan solo.... no sé que hacer, en que sujetarme...¿amor? ¿Dinero? ¿amistad?...son tantos los caminos que puedo seguir que decidir entre uno y otro y que siempre me harán pensar que podría haberlo hecho mejor.
¿Quién sabe? Quizás llegue a los 40 y piense en esto y suspire melancólico, quizás me ría de mi estupidez, de mi falta de de autoestima y sonría, sólo sonría, a los maravillosos 40 años de mi vida.

Paco.

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