No soy yo, una sola unidad, no soy yo, un abstracto colectivo, un todos igual.
Soy la mirada perdida de un enfermo de cáncer terminal.
Soy la sonrisa encantadora de un muchacha enamorada.
Soy el orgullo escondido en los padres de politicos corruptos.
Soy el dolor martilleante que produce una bala al atravesar un soldado enemigo.
Soy la ira de una esposa ante un marido infiel.
Soy la alegría al ver a un amigo que creías perdido.
Soy la esperanza de vivir tus mejores sueños.
Soy un sólo granito de arena de las playas que cubren el mundo.
Soy la luz de la luna reflejada en las noches silenciosas.
Soy el amor, la pérdida y la viudez.
Soy la codicia y la envidia de todo aquello que no podemos codiciar.
Soy los huesos de los muertos desperdigados tras una guerra cruenta.
Soy una alma solitaria perdida en un mar de almas solitarias.
Soy un médico angustiado ante un paciente que ya no puede salvar.
Soy la mueca sobresaltada de un muchacho sorprendido por la muerte.
Soy la mirada serena de un viejo acariciando un bastón casi tan viejo como él mismo.
Soy la lengua rosada de un galgo reluciendo mientras corre tras un conejo.
Soy el primer amor, el segundo, y el amor marchito de la vieja del piso de al lado.
Soy la rigidez, la locura, la justicia y la injusticia que contienen nuestras leyes.
Soy el vagabundo del supermercado, un millonario que no presta dinero.
Soy un sueño, una realidad, un deseo.
Soy un niño siendo adulto, un adulto siendo viejo y un viejo siendo un recuerdo.
Soy lo que se ve en el mundo, bajo la máscara de la humanidad, que siente, vive y llora.
Soy, cada uno de ellos, y lo seré hasta el final de los tiempos.
Lo soy, ¡Y, ésto último es la verdad!.... apenas los entiendo.
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