La felicidad es un tesoro perdido,
un viejo aliento de la mar,
que todo marinero tozudo
que, ni mucho menos, advertido
perseguirlo querrá.
Pero el aire brava a toda vela
Ten cuidado con que camino tomar
Porque entre tanto movimiento
Y tan poco velamar,
las olas, la noche y la luna ciega
No te podrán bien trasladar.
Mientras el viento, vaya tela,
Jodido viento el que tienes que tratar,
que celoso del camino que tu barco lleva
contra un cielo ceniciento te quiere estampar
Hay mi pobre marinero!
perdido en aquel triste mar
sin mapa, brújula ni tesoro
vagando para siempre va a acabar,
perdido, sin saber nadar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario